Si ayer hablábamos sobre las
mujeres discapacitadas que sufren malos tratos hoy seguimos adentrándonos en este tema.
Salir de esa vida es siempre muy duro, pero estas chicas si cabe, lo tienen peor. El hecho es que además de sentirse inferiores al maltratador,
se ven en deuda con su agresor por la razón de que ellos, además de ser sus torturadores, son sus cuidadores.
Según Soledad Murillo, profesora de Sociología, la gran diferencia entre los malos tratos realizados a mujeres sin discapacidad y las que sí sufren algún tipo problema, es que esos malos tratos
suelen estar enfocados al ámbito emocional, en la que cualquier discusión acaba con un "bastante hago por ti".
Para la experta, este grave problema tan sólo se puede
solucionar de una manera: educando y concienciando a las mujeres y a su entorno, sin olvidarnos de las nuevas generaciones, ya que los niños de hoy serán los hombres del mañana.