En España son miles las trabajadoras domésticas y la mayoría cotizan a la seguridad social a través del régimen especial de empleados del hogar. Esta regulación de 1985 permite que trabajen en muy
malas condiciones: les impide cotizar si trabajan menos de 72 horas a la semana y además, no les garantiza un contrato de trabajo escrito.
Por si esto fuera poco, no tienen prestación por desempleo y si caen enfermas, sólo tendrán una baja retribuida tras estar 29 días en cama.
Las empleadas, junto con los sindicatos y las organizaciones sociales, están luchando contra esta ley desde hace varios años y ahora están negociando con el Gobierno ser incluidas en el
régimen general de trabajadores.
Las palabras de Begoña San José, del Fórum de Política Feminista, al respecto son claras: “Las empleadas del hogar se enfrentan a una discriminación. Son una fuerza vital en la sociedad. Mueven un engranaje de cuidados sin el que las cosas no funcionarían. A pesar de eso, están en una situación de enorme
desventaja. Mucho tiene que ver con esa discriminación que la casi totalidad sean mujeres. Si los chóferes domésticos están en el régimen general de trabajadores, ¿por qué las empleadas domésticas no? Eso debe cambiar.”
Pero si esta ley es bastante deficiente, el peor de los casos se da cuando ésta además, es incumplida, pues muchas trabajadoras domésticas ejercen su labor
al margen de la legalidad. Como consecuencia, estas mujeres carecen de derechos.
Aún así, los cambios ya han comenzado y hace algunos meses el Ministerio de Trabajo
prohibió que a las empleadas de hogar internas se les descuente un 45% de su sueldo en concepto de manutención y alojamiento.
¿Creéis que el empleo doméstico logrará ser considerado un trabajo
digno?
Foto: Diariosur
Información: El País