La vida de Verónica, una niña india de 13 años, estaba destinada a la pobreza y al trabajo precario, como suele ocurrir con la mayoría de las niñas del país. Sin embargo, la
formación escolar que está recibiendo, le llevará por un camino mucho más digno.
Nació en el seno de una familia pobre y cuando ella contaba con tan sólo cinco años, su padre fue condenado a dos años de prisión por estar relacionado con un asesinato. Entonces, su madre le consiguió un trabajo como
empleada del hogar en casa de una familia que le hacía trabajar 16 horas al día.
Tras dos años de maltrato y humillaciones, su padre consiguió sacarla de allí, al salir de la cárcel. Para ayudar económicamente a su familia, empezó a trabajar por las mañanas, mientras que por las tardes asistía al
colegio Anganbari.
Aquí, fue incluida en el “programa para la reducción del tráfico de niñas y adolescentes tribales en 30 aldeas de la diócesis de Ranchi”, donde se encargan de darle
apoyo para que pueda terminar su formación. Esta niña india podrá finalizar el colegio y después estudiará enfermería, ya que su sueño es “trabajar por los demás”.
Lamentablemente, el caso de Verónica es una
excepción, ya que la mayor parte de las niñas indias deben enfrentarse desde muy jóvenes al maltrato, la esclavitud, e incluso, la prostitución.
¿Qué os parece el cambio de rumbo en la vida de Verónica?
Foto e información: El Mundo