Hola, amigas. Les cuento que soy una abuela común, que tengo la suerte de vivir sola, pero cerca de mis hijos y nietos. No me siento sola. Tengo muchas amigas con las que paso preciosos momentos. Con ellas disfruto de variados temas; con unas, conversamos de recetas, tejidos, libros, películas. Pero tengo otras amigas, "las brujas, o esotéricas", con las que compartimos otros temas: meditación, reiki, karma, reencarnación, calendario maya, metafísica, y más. ¿Que está todo entreverado? Pues sí, es verdad.
Lo que sucede es que desde hace años incursionamos en estos temas, buscando explicaciones a muchas interrogantes que se nos planteaban a diario. Y entonces investigábamos todos estos temas, pero de a uno por vez.
Yo empecé con control mental, luego metafísica; otras siguieron otros caminos, pero ahora hemos descubierto que todos tienen muchos puntos en común: todos hablan de un DIOS que quizás reciba otros nombres, pero es el mismo DIOS que conocí de niña. Un ser superior que nos creó a su imagen y semejanza. Así que todos tenemos un poquito de ese DIOS adentro.
Solamente hay que dejarlo crecer y salir. ¿Cómo se logra esto? Con buenas obras, ayudando al prójimo, siendo generosos, dando una mano al que sufre, eliminando de nuestras vidas el chismorreo, la crítica, y solamente viendo, buscando en los demás, la parte buena que lleva adentro.
¡No te olvides que el otro también fue creado por DIOS! Asi que dejemos de lado nuestros egos y aceptemos a los demás como son, cada uno es como es debido a la crianza, enseñanzas o ejemplos que tuvo.
No los debemos juzgar, ¡cuántas veces los prejuicios nos dan una idea equivocada de una persona, y cuando lo conocemos mejor, vemos que lo juzgábamos mal!
Practica estas sencillas pautas y además agradece todos los días por lo que tienes: salud, familia, amigos.
Lo demás, es pasajero. Te lo puede decir cualquier abuela de 60..... y pico.